Bienvenidos al blog de la readvolution

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jueves, 27 de noviembre de 2014

La metáfora


Algunos libros están en casa desde hace siglos (es un decir) y no los tocamos, como si tuvieran la lepra, nos diera pereza o nos infundieran un miedo respetuoso, al estilo de una madre abadesa con verruga. Eso le ha pasado a  Vida de Pi embutido en un estante como un calcetín asomando en una bota de agua. Algunos días, cuando me ha cuadrado, le he dedicado cuatro miradas lánguidas de reojo: ¡ah vaya, sigues ahí, Yann Martel!, pues buenas tardes o buenas noches y hasta la vista. Y a otra cosa. A mariposear con Helene Hanff, con John Williams,  con Pierre Lemaitre, con Elisabeth Strout, o con Pasilina. Y Vida de Pi languideciendo como un hermoso queso a punto de florecerse. Pero siempre hay un momento de arranque, el momento en que se decide ¡se acabó esta tontería de ignorar mi propia compra! y lo abres, empiezas en la primera página y llegas hasta al final mientras en medio, como bien señaló John Lennon, va sucediendo la vida:  te llama tu madre, vas con los amigos a comer cocido, remoloneas en todos los escaparates yendo a pilates, devuelves unos vaqueros, trabajas, sueñas, amas, duermes...
Vida de Pi, sí. Un libro sorprendente que has tenido en la librería castigado más de diez años, como una boba de concurso. Un libro que te abre los ojos, que te hace reír, que te infunde respeto sea quien sea Richard Parker, una novela de la que subrayarías medio texto pero no lo haces porque eso te resulta un delito solo lícito para los libros de trabajo. Y lees párrafos enteros mecida por la música de Yann Martel a quien  has hecho incontables feos cada vez que pasabas cerca y  preferías al vecino. ¡Imperdonable! Pero como creo en la justicia poética y en que rectificar es de sabios aquí va mi desagravio: leed  Vda de Pi. Es mucho mejor el libro que la película. Leedlo como la gran metáfora que es, con la conciencia inmersa en nuestra naturaleza de dioses y de animales, atentos a todas las deliciosas historias que este fabulador va dejando caer como las migas de pan de Pulgarcito. Y esto es todo. O todo esto es.

4 comentarios:

loquemeahorro dijo...

Qué buena entrada, me he sentido muy identificada con el tema de los libros abandonados que te miran con rencor desde la estantería.

Y en lo de que en la vida se pierde (o no) muchísimo tiempo devolviendo unos vaqueros, yendo al dentista, cogiendo el autobús.

Vida de Pi me gustó muchísimo más de lo que me esperaba, sobre todo a partir del segundo capítulo.

La película prefiero no verla.

Cecillia Monllor dijo...

Pues haces bien Loque, el tema de ver o no ver las pelis sobre libros trae cola. Por cierto, el otro día vi una que tú recomendabas Man on the moon de Milos Forman y me quedé estupefacta. Creo que voy a necesitar un tiempo para deglutirla.

Molina de Tirso dijo...

Hola. Tienes toda la razón en recomendar el libro, yo soy mucho de dejarlos apolillándose meses y años, alguno puede que se quede eternamente ahí. Pero en este caso fui diligente y lo leí en cuanto salió. Años después, se estrenó la peli y fui corriendo a verla para escribir un artículo sobre las dos cosas. Este es el resultado, espero que os guste. Desde luego, tema para debatir y reflexionar hay de sobra.

http://laazoteademolina.blogspot.com.es/2013/01/derribando-mitos-la-vida-de-pi-life-of.html

Cecillia Monllor dijo...

Molina de Tirso, qué bien hiciste no vagueando, en este caso. Me gusta tu post y te agradezco el comentario.Y a por el siguiente, que los libros son vida.