Bienvenidos al blog de la readvolution

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martes, 13 de octubre de 2009

Segunda entrega de libros felices


La verdad es que resulta más difícil de lo que parece elaborar una lista de libros felices. ¿Cuántas veces habéis cerrado un libro con la sensación de que a pesar de su tremendismo o de su dureza, ofrece un mundo más verosímil que vuestra propia imagen del mundo real? Sin duda, muchas veces porque ahí reside la esencia de la literatura. Sin embargo, los libros felices rara vez conmocionan. Eso sí, aportan felicidad, contagian alegría, deseos de cambiar de vida y romper con la rutina cumpliendo sueños como comprar una bodega en la Toscana o, pongamos el caso, cultivar tomates ecológicos en una granja pérdida de Massachuset. Rara vez comentamos lo sano que resulta leer un libro fútil insuflado de ligereza como un buñuelo de viento. Para eso debe servir esta lista para recordar esos títulos que podemos llevar a la habitación de un enfermo o entregar llave en mano en momentos bajos. Los libros felices deberían recetarse como una medicina que restañe el alma. Y de vez en cuando olvidarnos de ciertos fatalismos, bastante coñazos, y alegrarnos de que la literatura sea un vagón lleno de pasajeros de muy diversas procedencias que traquetea hacia un destino común: la vida plena de lector.
Y después de este rollo macabeo, más libros felices. Lucía recomienda Divina Providencia (ligero pero muy entretenido) y una pequeña joyita de Soseki, Botchan, un libro que a mí me encanta pero que los lectores encuentran controvertido. Para unos es muy triste y para otros cómico. Tal vez yo no encuadraría en la categoría de felices pero con la misma arbitrariedad con que incluyo al de Ítalo Calvino, es decir que podrían estar los dos o ninguno de ellos. El que sí que me aparece que encaja perfectamente es Delicioso suicidio en grupo que nos sugiere otro lector/a. Y este sí lo apunto a la lista de los cinco siguientes magníficos.

Delicioso suicidio en grupo (Arto Paasilinna)

Si os pasa por la cabeza alguna vez esa terrible idea de acabar con todo, el libro del escritor finlandés os hará ver lo maravillosa que es la vida, lo paródica y burlesca que puede llegar a ser cuando un grupo de suicidas, a bordo de un autobús rumbo a ninguna parte, intente conciliar talantes para suicidarse en grupo. ¡Un libro
de un ironía genial! Y si no me creéis os remito al capítulo de los suicidas en un hotel suizo.

Los relatos del padre Brown (Chesterton)

El protagonista de la saga de relatos, un cura católico a la antigua usanza, anda a la zaga de los más tontorrones enigmas. Me gusta especialmente su socarronería porque provoca la sonrisa de una forma natural.


84 Charing Cross Road (Helene Hanff)


Amo este libro. Siempre he sentido una devoción secreta por la atmósfera de una librería. No tanto porque hubiera una en concreto que me enamorara, sino por la suerte de un/a librero/a de poder abrir cajas de libros y poder elegir su próxima lectura de un arsenal de mercancía. Helene Hanff sabe recrear en muy pocas páginas la magia que surge entre dos personas enamoradas de los libros.


Jonathan Strange y el señor Norrell (Susanna Clarke)


Reconozco que esta apuesta es arriesgada porque se trata de un tocho y encima aclaremos que el argumento de la novela va de ¡magia! Sin embargo me fastidia muchísimo acordarme de todo cuanto ocurre en el libro, en parte porque disfutaría de estrenar la emoción que me produjo su descubrimiento, y en parte porque es tan original!!! La prosa de la autora destaca por su ironía, su gracejo y su desenfadada herencia borgiana. Atreveros a descubrir a Susanna Clarke y si dudáis empezad por un volumen más liviano: Las damas de Grace Adieu.

Y por ahora eso es todo. Javier, nos comenta, que él incluiría Las aventuras del soldado Svejk, pero yo no la he leído, así que de momento dejo en suspenso las nuevas entradas para refrescar la memoria sobre otros títulos.

4 comentarios:

loquemeahorro dijo...

Me los apunto!! Bueno, creo que yo fui una de las lectoras que sugirió "Delicioso Suicidio en Grupo" :-)

Sin embargo, me he leído un par de cuentos del Padre Brown, hace poco y me han decepcionado un poco. Me temo que mis expectativas eran muy amplias.

Lo dicho, me los apunto y ojalá me produzcan la misma alegría, que como bien dices, no suele abundar en la literatura, más bien lo contrario.

Ah! Charing Cross es casi un imprescindible del buen rollo que encuentro en mis "blogs amigos" con mucha frecuencia.

Aunque yo no lo he leído, en la misma línea recomiendan mucho "Una lectora poco común"

Lucía dijo...

Antes de nada, gracias por nombrarme, creo que se me han subido los colores.
El humor negro de Paasilinna es perfecto, en un par de escenas se me escaparon sendas carcajadas que me salieron del alma, menos mal que no me veía nadie...
¡El Padre Brown es tan entrañable! Me gustaría poder invitarle a una taza té en mi casa.
La novela de Hanff me gustó, pero todavía me gustó más la película y creo que en este caso me decantó por ella. Con Ann Bancroft y Anthony Hopkins. Humildemente recomiendo a los que han leído el libro que vean la peli.
El último libro no lo he leído pero me lo anoto, a ver si surge la ocasión.

Del mismo estilo he leído hace unos días La ternura de los lobos.
De buena gana me hubiese metido entre las páginas a acompañar a la protagonista por medio Canadá.

Un abrazo.

Compañía de Libros dijo...

Lucía, ¡a mí también me gustó mucho la ternura de los lobos! Nosotros tenemos un club de lectura mensual en Nós, mi librería, y si te apetece consultar los títulos que hemos leído puedes encontrarlos en nuestra página web www.librerianos.com en la sección adivina quien viene. Loquemeahorro, es verdad que fuiste la primera en citar Delicioso suicidio en grupo. Y como estoy de acuerdo con todos los que habéis recomendado a Paasilinna, lo he metido en la lista. Una lectora poco común de Bennet, al igual que La dama de la furgoneta, resultan muy recomendables y desde luego entrarían en la categoría de felices. Prefiero Una lectora nada común porque tiene la virtud de reflejarte a una Reina de Inglaterra voraz lectora que sufre todas las artimañas habidas y por haber para impedir esa pasión recién descubierta por los libros. Recomiendo especialmente un capítulo simpatíquisimo en que la reina y su invitado, un vejete inglés, disfrutan de un té digno de los hermanos Marx. Memorable, de veras.

lammermoor dijo...

Realmente difícil, lo de los libros felices (o libros medicina, como también los llamo)
Me parece que fui yo quien te sugirió Delicioso Suicidio...(soy lectora).
También recomiendo Una lectora nada común, que se lee en un par de horas y te deja un buen sabor de boca a la vez que te hace reflexionar.
Estoy intentando recordar algún otro libro con el que me haya reído para sugerirte pero... no me sale nada. Quizás Tres hombres en uan barca recuerdo que en la primera lectura me reí un montón (no tanto la segunda).
Filetes de lenguado Otro libro de Gerald Durrell cuya lectura también te hará sentirte feliz.