Bienvenidos al blog de la readvolution

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martes, 4 de marzo de 2014

Tres tipos de libros



 

Extracto del artículo  "Cosas de las que puedes prescindir en tu vida"

Libros
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Solo hay tres tipos de libros que merezcan un lugar en mi estantería.
«Personalmente, soy anti libro electrónico porque creo que los libros de verdad tienen más vida útil, y que la mayoría de e-Books acabará en la basura. Pero, si posees uno, te resultará más fácil llevar a cabo este apartado. Hay tres tipos de libros que merece la pena conservar más de lo que tardas en leerlos. En primer lugar, los libros con un valor sentimental fuerte (si llevan una dedicatoria en la primera página, si hay una historia detrás de ellos). En segundo lugar, los libros firmados por su autor, o que sean muy valiosos para ti (como mi ejemplar firmado de Las vírgenes suicidas, de Jeffrey Eugenides). Por último, los libros que piensas leerte pronto o que relees habitualmente (yo todos los años me releo The Back Country, de Gary Snyder). Esto es todo, amigos. Te sugiero que vendas los demás a cualquier almacén de libros usados. Así, la próxima vez podrás ir allí o a la biblioteca para devorar un nuevo libro».


martes, 18 de febrero de 2014





«A los escritores se les suele preguntar: ¿Cómo escribes? ¿Con un procesador de texto? ¿Con máquina de escribir eléctrica? ¿Con pluma de ganso? ¿Con caracteres caligráficos? Sin embargo, la pregunta fundamental es: «¿Has encontrado un espacio, ese espacio vacío, que debe rodearte cuando escribes?» A ese espacio, que es una forma de escuchar, de prestar atención, llegarán las palabras, las palabras que pronunciarán tus personajes, las ideas: la inspiración.
Si un determinado escritor no logra encontrar este espacio, entonces los poemas y los cuentos podrían nacer muertos.
Cuando los escritores conversan entre sí, sus preguntas se relacionan siempre con este espacio, este otro tiempo. «¿Lo has encontrado? ¿Lo conservas?»
Pasemos a un panorama en apariencia muy diferente. Estamos en Londres, una de las grandes ciudades. Ha surgido una nueva escritora o un nuevo escritor. Con cinismo, preguntamos: ¿Tiene buenos pechos? ¿Es elegante? Si se trata de un hombre: ¿Es carismático? ¿Es atractivo? Hacemos chistes, pero no es ningún chiste.
A este nuevo hallazgo se lo aclama, con seguridad recibe mucho dinero. Los paparazzi comienzan a zumbar en sus pobres oídos. Se los agasaja, alaba, transporta por el mundo entero. Nosotros, los mayores, que ya conocemos todo eso, sentimos pena por los neófitos, que no tienen idea de qué ocurre en realidad.
Ella, él disfruta de los halagos, del reconocimiento.
Pero preguntémosle qué piensa un año después. Me parece escucharlos: «Es lo peor que me pudo haber pasado».
Algunos de los tan publicitados nuevos escritores no han vuelto a escribir o no han escrito aquello que querían, que se proponían escribir.
Y nosotros, los mayores, quisiéramos susurrar a esos oídos inocentes. «¿Aún conservas tu espacio? Tu espacio único, propio y necesario donde puedan hablarte tus propias voces, sólo para ti, donde puedas soñar. Entonces, sujétate fuerte, no te sueltes».

Fragmento discurso de aceptación del Nobel de Doris Lessing 

jueves, 2 de enero de 2014

Los libros del 2013

Llega la época de regalar o que te regalen libros y siempre está bien compartir gustos con otros lectores. Este año ha sido de relecturas y también de descubrimientos. Entre ellos algún clásico. Para no extenderme demasiado apunto los que me han gustado especialmente


 Middlemarch


 La liebre con ojos de ambar




 Prisioneros en el paraíso


 La monja y el capitán





 La librería encantada 
El club de lectura del final de tu vida






La ignorancia 



domingo, 24 de noviembre de 2013

Mis lecturas, un cuaderno que atesora la memoria lectora





Me encantan los cuadernos en los que el lector puede hacer anotaciones de los libros que va leyendo. Mis lecturas, además de práctico y bonito, funciona como una especie de mapa del tesoro.
Si acabas de leer una reflexión que te ha impactado, la anotas. Si quieres seguir la pista al autor, apuntas la intención de leer  otros libros suyos. Si se lo has prestado a alguien, para compartirlo, y  quieres que te lo devuelvan, lo reflejas. Si te has propuesto un objetivo lector, lo señalas.
Así, con cada libro anotado, resulta más sencillo preservar la memoria de los libros que queremos que nos sigan acompañando por largo tiempo.

Mis lecturas comparte estantería con El cuaderno de lecturas . Ambos me entusiasman (por algo me he encargado de su edición)  y me parecen un regalo fantástico para uno mismo, o para esa persona especial que comparte nuestra pasión por los libros.
Si pinchas en este enlace  encontrarás el listado de librerías donde aguarda a que lo explores con detenimiento.
Si te gusta, compártelo. Necesitamos muchos plómez entusiastas.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Un puñetazo directo: Claus y Lucas



¿Qué ocurre cuando una novela te deja cao, con un dolor de estómago que parece que se te han encogido las tripas o el eufemístico intestino? ¿Qué queremos decir con me sale del estómago, lo siento ahí y no en el corazón? Al parecer las emociones no sólo están localizadas en la mente sino que forman un cableado que abarca órganos como la susodicha tripa. Pues bien, todo esto me ha sucedido leyendo la novela de Agota Kristof "Claus y Lucas". Cruel, humana, anti complaciente, dolorosa, innovadora e incisiva como la hoja de un cuchillo recién afilado. Cuánto dolor se acumula en esta trilogía, recogida en El Aleph bajo un título común que en el original no existe. Tres libros en uno que guardan relación y al mismo tiempo no la guardan, publicados en sucesivos momentos temporales con dos años de diferencia uno respecto a otro: El gran cuaderno, la prueba y  la tercera mentira.

Mi relación con Kristof nace de la lectura de La analfabeta, una novela autobiográfica que cuenta la ardua tarea de la autora húngara por volverse a alfabetizar en una lengua que desconoce y que acabará minando y borrando los rastros del idioma materno: el húngaro. Pero aquella obra era una cosa y Claus y Lucas otra. En esta trilogía nos encontramos con unos gemelos que transitan por las tres novelas con distintos pasados, distintos conflictos y distintas identidades. En El gran cuaderno, la más poderosa de las tres,  los dos niños son entregados en custodia a una abuela bruja que les llama hijos de perra y les anuncia, desde un primer momento, que no los quiere en casa y que para vivir allí tendrán que ganarte su sustento. Los angelitos (que no son precisamente personajes dickensianos)  aprenden que para sobrevivir hay que crearse una moral propia cuyo juicio sólo pueden valorar ellos mismos. Hungría está en guerra y a los invasores alemanes, les suceden los soviéticos. El hambre, la carestía, el invierno con su crudeza, la maldad inquietante reptan por un texto seco y despojado de florituras lingüísticas. Zoofilia, incestos, asesinatos, locura, maltrato, abuso infantil, codicia se codean con altruismo, perdón,  compasión y amor. En esa jungla que es la naturaleza humana encerrada en la lupa microscópica de Kristof uno se siente marioneta, uno experimenta la locura de la guerra, quieres huir de toda esa inmundicia y te estampas contra unos regímenes totalitarios que la autora retrata con ecos kafkianos. Al final los malos son los que no tienen nombre ni identidad, los que no pertenecen a la individualidad humana sino a la masa obediente y borreguil que las novelas de Kristof retratan sin piedad.

Si quieres sentir un puñetazo en la barriga, un directo a la mandíbula, aquí tienes tu libro. Y encima femenino, escrito por una mujer. Para que luego nos vengan con la historia de que las mujeres sólo escribimos novelitas del corazón. ¡Toma novela del corazón! sí, sí.

lunes, 22 de julio de 2013

Cómo enamorar a un plómez



Un lector plómez es lo que necesita una editorial que quiera vender. Y da igual el tamaño del negocio porque el plómez es un entusiasta que necesita audiencia y convence a todo el mundo de que lo lea y hable de él. Me reconozco plómez. Cuando encuentro un libro que me fascina hablo de él a lo largo y ancho del orbe. Convenzo a amigos y lectores para que lo lean y hago gratis el trabajo del departamento de marketing porque estoy convencida de sus bondades, no me lo impone nadie. Guy Kawasaki denomina a este curioso especimen  predicador pero a mí me gusta más mi término porque no tiene connotaciones evangélicas. Un plómez llevado al extremo es insufrible pero a los editores poco les importa. Ellos se frotarían con regocijo las manos si dispusieran de un centenar de ellos esparcidos por el 2.0, 3.0 o la versión que toque.
Un librero plómez es la criatura más maravillosa sobre la tierra para un editor; el caso es que no abundan. A esta categoría de rara avis se deben éxitos clamorosos como El niño con el pijama de rayas, la sombra del viento  o El quinto en discordia.

En lugar de invertir grandes de sumas en promoción, los editores pequeños (que de todas formas no pueden invertir un euro en nada) deberían tomarse en serio la búsqueda de sus plómez para  inundar el mercado de comentarios y recomendaciones genuinas y enamoradas.

jueves, 4 de julio de 2013

Instrucciones para una ola de calor

http://www.nuncatehagaslibrero.blogspot.com.es/ Cecilia Monllor, Maggie O´Farrell


Maggie O´Farrell, autora de Instrucciones para una ola de calor, vuelve a encandilarme con una historia de familia. Gretta y Robert Riordan, los patriarcas de una familia oriunda de Irlanda, parecen un matrimonio a la vieja usanza: tradicionales, bien avenidos, creyentes... Durante una ola de calor que asola Inglaterra, en una época sin móviles, Robert sale de su casa y no vuelve. Los tres hijos de la pareja: Michael Francis, Mónica y Aoife, junto a su madre, emprenderán su búsqueda. Cada uno de los cuatro personajes lleva consigo una gran pesadumbre vital que la autora sabe urdir de manera delicada e inquietante.
Contar historias parece sencillo. Todos poseemos un gran fardo de ellas y todos tenemos recursos lingüísticos para transmitirlas a otras personas, pero no todos sabemos lograr la alquimia que consiguen los buenos escritores. En  La extraña desaparición de Esme Lennox, Maggie O´Farrell había dejado patente que ella es una de las mejores y que conoce a la perfección los mimbres con que se teje una ficción. En Instrucciones para una ola de calor, la atmósfera de calina insoportable sostiene el ambiente moral de los Riordan que se parece sospechosamente al de cualquier familia con sus secretos ocultos, sus favoritismos, sus luchas por mantener las apariencias, su instinto de supervivencia de clan y su desmoronamiento. En esta novela, detallista, el sentido del humor y las descripciones de entomólogo, consiguen que el lector llegue a la palabra fin y piense: ¡una lástima, se acabó el disfrute! Pero, ojo, esta  epopeya de los Riordan, empapados de calor, es de las que se recuerda con mucho gusto pasados los días.